lunes, 2 de diciembre de 2013

Las cosas están poniéndose muy complicadas. Poco después de la entrada de ayer, mi padre me dijo por mensaje desde el teléfono de mi madre que su teléfono se había quedado sin batería., a las dos horas más o menos pasó lo mismo con el de mi hermana.

Mi hermana me ha pedido que cuando vaya con ellos les lleve todos sus cargadores incluyendo uno suyo de baterías solares. Ese cargador es una birria que necesita estar todo el día conectado para  cargar el teléfono. También me encargaron de que llamara a la abuela desde el teléfono fijo para preguntar como estaban ellos. Pero no ha contestado a ninguna de mis llamadas.

Por la radio han dicho que han movilizado a la familia real y al equipo de gobierno hasta las Islas Canarias, que por ahora parece ser un punto seguro donde no se ha propagado la enfermedad.

Mis padres y el resto de los vecinos están alojados en un polideportivo en la otra parte de la Ciudad. Aunque ahora mismo no se como están porque el Whatsapp desde las seis de la mañana no manda más mensajes, y no sale la ‘v’ de enviado.

He probado a mandarles emails a mi padre y a mi hermana ya que se que los  tienen sincronizados con sus teléfonos, pero no les llegan ni los sms tampoco.

Aquí no ha venido ningún segundo equipo a verificar que estoy bien ni nada.

Las últimas 34 horas me las he pasado comiendo ganchitos, patatas fritas y sándwich de Nocilla. No pensé que lo diría nunca, pero necesito que vuelva mi madre.