miércoles, 4 de diciembre de 2013

De ayer a hoy las cosas no han cambiado mucho. El silencio se ha adueñado de mi vida. El ruido es lo que atrajo a ese ser hasta mi puerta y espero que con silencio se vaya de ella.

Desde la ventana del comedor puedo ver la calle. Hay varios de ellos arañando y golpeando la cristalera del aparador de la tienda de animales que hay delante de casa.

Cuando levanto la mirada veo dos columnas de humo  negro saliendo de una zona de edificios. Hace ya varias horas que el humo sale, supongo que no hay efectivos del Cuerpo de Bomberos que hayan podido acudir a estos incendios.

En una de las terrazas del edificio de delante hay un hombre mayor medio desnudo gritando y agitando los brazos, no se que quiere, no se le entiende.

Espero que vengan esos médicos a buscarme pronto o mis padres o quien sea.