viernes, 27 de diciembre de 2013

He hecho un descubrimiento importante. Esta mañana he salido a la calle y he ido hasta el autobús. Como tenía tanto las puertas frontales como las traseras abiertas me subido arriba y me he sentado en el asiento del conductor. Desde allí tenía una vista muy diferente de Patricia. Cada vez estoy más seguro de que este atropello no fue en absoluto accidental. Desde arriba del autobús he podido ver su espalda y su larga cabellera.

Todo parece indicar que el conductor y los pasajeros abandonaron el autobús a toda prisa, incluso el chófer se dejó las llaves puestas en el contacto.

He girado la llave del contacto y tras tres intentos fallidos he arrancado el autobús. Las puertas se abren y se cierran accionando un botón que hay en el salpicadero en la zona del conductor. Ahora me he dado cuenta de que si quisiera podría liberarla. No he conducido nunca un autobús, pero creo que sabría poner la marcha atrás y recular lo suficiente ese mastodóntico vehículo para que ella salga de su trampa... lo que pasa es que no estoy seguro de si eso es lo que quiero hacer.