jueves, 19 de diciembre de 2013

Esta última noche ha sido horrible. Desde que ayer me vieran tras la valla todos esos monstruos, su sed por acabar conmigo ha ido en aumento. Se han pasado toda la noche gritando, mascullando y golpeando la alambrada y el autobús.

No creo que esta situación pueda prolongarse mucho más, así que voy a quemarlos.

Lo tengo todo más o menos pensado, iré al garaje y cogeré la escalera y la garrafa de gasolina. Los empaparé y les prenderé fuego. Quizá no tengo el coraje de empuñar un cuchillo pero creo que si podré lanzarles una cerilla encendida.