sábado, 28 de diciembre de 2013

Para variar, como todos mis otros planes, no ha salido bien.

El plan parecía sencillo: Iba a arrancar el autobús e iba a mantener abierta la puerta de atrás. Sólo tenía que recular el vehículo varios centímetros. Cuando ella quedara libre vendría hacia mi, entrando en el interior del autobús por la puerta trasera, en ese momento yo abriría la puerta delantera y cuando ella estuviera cerca cerraría las dos puertas no sin antes yo saltar a tiempo del autobús por la puerta de delante quedando Patricia confinada dentro del autobús, en el que a partir de ahora sería su nuevo hogar.

Pero como he dicho no ha salido así. Al retirar el autobús hacia atrás, la chica se ha desplomado precipitándose al suelo. Yo estaba  sólo a unos pocos centímetros de ella, pero dentro del autobús. Tras unos minutos y viendo que no iba a recibir el ataque que estaba esperando por parte de ella he bajado del autobús y he corrido nuevamente dentro de casa. Tras la protección que me confiere la alambrada me he acercado a ella y ella al verme ha estirado en vano uno de los brazos para intentar cogerme. Creo que tiene las piernas rotas y quizá el otro brazo también, no lo se.

Ahora está tumbada en el suelo de bruces y no se que debo hacer.