martes, 31 de diciembre de 2013

Ayer, tras mucho esfuerzo conseguí traer a rastras la moto de mi hermana hasta la casa de la abuela.

Esta mañana he salido a la calle en busca de combustible. No tengo ni idea de mecánica, pero si se que un GTI es un vehículo de gasolina, así que con una maceta que contenía un geranio ya mustio que he cogido del poyete de una de las casas de un vecino de la calle he roto el cristal de un Volkswagen Golf, una vez dentro he abierto la puerta y este ha empezado pitar como un condenado ¿a quién se le ocurre conectar la alarma durante el fin del mundo? tras unos segundos intentando apagar el dichoso pitido han empezado a salir de todas partes hombres, mujeres y niños que tras verme han corrido hacia mi como si se tratara de un buffet libre abierto.

Por suerte no estaba muy lejos de casa de mi abuela y he conseguido llegar con relativa facilidad. Ahora estoy en el piso de arriba, desde la terraza de la habitación de la yaya cuento más de quince de esos sujetos, no se, no es fácil contarlos, todos están muy alborotados y se mueven de aquí para allá.

Mis dos principales problemas son que he olvidado mi punzante arma junto al coche que estaba saqueando y que este sigue pitando sin parar llamando la atención de cada vez más zombies.

Creo que voy a tener una noche vieja muy movidita.