Ahora hay otro más. Se trata de una mujer grande y obesa, tiene el pelo rubio y rizado. Camina muy lentamente, esta no tiene sangre en la cara, pero creo que le falta una mano, no estoy seguro, desde el balcón de arriba no puedo verlo bien, y tengo miedo de bajar al piso de abajo.
He de pensar algo y he de pensarlo ya, contando a la chica del autobús ya son ocho.
He de pensar algo y he de pensarlo ya, contando a la chica del autobús ya son ocho.